domingo, 27 de marzo de 2011

Historia

Si el estilo de banda denominado agrupación Musical o mixta tuvo en Sevilla una formación que supo llevarlo a su máxima altura, esa fue, sin duda alguna la Agrupación Sta Maria Magdalena (El Arahal). Madre y maestra de este estilo llamado Agrupación Musical.

Digna sucesora de la inolvidable Banda de la Guardia Civil - llamada así al no estar acuñada por entonces la denominación "Agrupación Musical"; aquella bandita de cornetas y tambores de la OJE, fundada en 1963 y transformada un lustro más tarde en una formación tipo "Guardia Civil", fue la que, en breve espacio de tiempo, consiguió consolidar un tipo de marcha y de banda que tan hondo caló en el sector cofradiero sevillano.

En dicho logro tuvo decisiva influencia su director, Manuel Rodríguez Ruiz, inspirado autor de una modalidad de marcha muchísimo más completa de todo lo que se había compuesto con antelación y que, aún hoy día, no ha sido posible superar.

Por ello, cuando en 1975 la Segunda Brigada de la Guardia Civil de Ermitaña fue trasladada a Logroño y de la faz de Sevilla desapareció su inolvidable banda, el relevo no fue traumático, ya que la Agrupación Sta Maria Magdalena, Comandada por un personaje de los que con más vocación y cierto han laborado por la implantación del género, supo ocupar dignamos su lugar. Junto a la interpretación de las populares marchas de su director. La iniciativa, que obtuvo una amplísima repercusión, fue inmediatamente seguida por todas las agrupaciones musicales creadas en los años sucesivos. Prueba elocuente de que Manuel Rodríguez Ruiz y sus músicos se habían convertido en líderes de la especialidad. Sin discusión alguna, la primera época de la renombrada agrupación musical fue formidable en todos los aspectos, de ahí que Senador, siempre pendiente de complacer los deseos del público que confía en su producción musical, haya querido reeditar una grabación agotada (Disco de la Antología que se saco a la venta en el año 2000 y que recoge gran parte de las marchas de la agrupación). Que colmará las apetencias de los muchísimos seguidores que continúa teniendo una agrupación musical que marcó época.

Pero el gran éxito de esta Agrupación y por el que todos los miembros se sienten orgullosos, es pasear el nombre de Arahal por toda la geografía nacional. Cabe destacar la actuación en diferentes programas de televisión como “Esta es tu casa” de María Teresa Campos (TVE) o “Tal como somos” de Canal Sur”, en teatros como el Cervantes de Málaga en un concierto nacional de marchas procesionales, el gran teatro de Elche, el Lope de Vega de Sevilla, el teatro auditorio de Roquetas de Mar, el Carpio, Vélez-Málaga, etc. y en numerosos pueblos tanto de la provincia de Sevilla como de otras andaluzas e incluso de fuera de la Comunidad Autónoma de Andalucía, los cuales se han intentado detallar en el apartado actuaciones de esta Web.

DIRECTOR DE LA AGRUPACIÓN

Don Manuel Rodríguez Ruiz

Don Manuel Rodríguez Ruiz nació en Arahal (Sevilla), en el año de gracia de 1940. Aficionado a la música desde pequeño, aprobecha la ocasión que le brinda el realizar sus estudios en los Salesianos de Cádiz para formar parte de la banda de música de este centro, que estaba dirigida por Don Antonio de la Torre.

Los últimos años de la década de los cincuenta se encuentra destinado en la Academia de Aviación de Recajo (Logroño), y allí pertenece a la Banda de música Mixta de la Región Pirenaica.

Más tarde su trabajo como radio-electricista de aviones lo lleva hasta Manises (Valencia), y enseguida se enrola en la Banda de Aviación.

El destino quiso que en 1963 fuese destinado a la base Aérea de Moron lo que posibilito, en gran manera que atraído por los sones de las cornetas y tambores se acercara hasta el local de la Organización Juvenil Española de Arahal, donde unos cuantos chavales intentaban, mas mal que bien, formar una banda.

Dado que Manolo poseía una buena formación musical y una gran afición, Don Antonio Belizón, que por aquellos años dirigía la OJE local, no dudó en nombrarlo director de la banda de esta organización juvenil y desde entonces (1964), y hasta nuestros días Manuel Rodríguez Ruiz ha venido dirigiendo con gran acierto la que en principio fue banda de la OJE, más tarde banda del Cristo de la Esperanza y que actualmente (2006), lleva el nombre de Agrupación Musical Sta Maria Magdalena en honor a la patrona de nuestro pueblo.

En estos 38 años al frente de la banda, Manolo ha sabido dar a la misma un estilo propio que la ha hecho ser considerada como una de las mejores agrupaciones musicales de la historia, de los que puede dar fe el éxito cosechado por sus trabajos discograficos entre los que destacamos: Misericordia (1991), Nazareno y Gitano (1992), Buena muerte y esperanza (1997), Analogía(1999) y nuevo repertorio 1963-2003 (en el año 2003).

"Manolo Ruiz" como es conocido por los amigos, es también admirado en el mundillo musical cofrade como compositor. Muchas de sus marchas y adaptaciones son, hoy en día, interpretadas por la mayoría de las agrupaciones musicales de Andalucía y varias de ellas han sido adaptadas e interpretadas por la Orquesta Sinfónica de Sevilla.

ANECDOTA POR GERMÁN GARCIA

En los días previos a la Semana Santa del año 2000, el director de la Agrupación Musical Sta. Mª Magdalena D. Manuel Rodríguez Ruiz, me brindó la oportunidad de acompañar a la banda en su desfile procesional con la Hermandad de la Hiniesta de Sevilla.
Sin embargo, quien os habla pensaba que no era el más indicado para ir delante de la banda durante el recorrido, pues no tocaba, ni toco, ningún instrumento ya sea de viento o de percusión y por tanto, no soy miembro activo de la banda. Pero sí, os puedo confesar un sentimiento: me siento muy vinculado con su director y con los músicos de la agrupación por su amistad, respeto y cariño que me han demostrado desde que los conocí. Además les tengo que agradecer su entera disposición y buen hacer a la hora de montar y ensayar mis marchas procesionales que ellos tan bien interpretan.

Así, entre los ánimos de Manolo Ruiz (como popularmente lo conocemos) y el calor que me transmitían los integrantes de la banda, me decidí a acompañarlos en su discurrir por las calles de Sevilla en aquel Domingo de Ramos del año 2000.
Desgraciadamente, no fue así y el día nació encapotado, con nubes oscuras y con altos riesgos de precipitaciones por Sevilla y provincia. El autobús de la banda salió camino a Sevilla y nos presentamos en la Iglesia de San Julián sobre las dos de la tarde aproximadamente. Una vez allí, la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Hiniesta se reunió en cabildo extraordinario de salida para debatir la salida o no de la cofradía. Decidieron retrasar la salida una hora más tarde, ya que el parte meteorológico informaba algunos claros para tal hora. Se acercaban las cuatro de la tarde, hora elegida para la salida y aunque apareció el sol tímidamente y el cielo azul, de pronto cayó una fuerte tromba de agua que impidió definitivamente la salida de la Hiniesta aquel año. Todos nos pusimos tristes, sabiendo que teníamos que esperar otro año para poder salir con el venerado Cristo de San Julián.
El Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Sta. María Magdalena a sus pies se quedaban sin escuchar los sones de nuestra agrupación: “Cristo de San Julián”, “Magdalena Bendita”, “Dolores y Misericordia”, “Alma de Dios”, “Costaleros de San Julián”... y así un sinfín de marchas que los hermanos y nazarenos de la hermandad hiniesta tendrían que esperar para oír al próximo año, con la ilusión y el sueño de vivir y sentir un soleado Domingo de Ramos.
Así fue, llegó el anhelado Domingo de Ramos el pasado año. Nos decían expresiones como: “Este año no nos quedamos en casa”, “Por favor, tocar Alma de Dios”, “Ánimos músicos, hoy como nunca, tenemos muchísimas ganas de escucharos”... comentarios que corrían por los pasillos de la Casa Hermandad entre hermanos nazarenos y costaleros.

El día se presentó como tiene que ser un Domingo de Ramos en Sevilla: sol radiante, cielo vestido de azul hiniesta, ninguna nube que recuerde y temperatura más bien agradable con algo de calor. La placita de San Julián se iba llenando de gente: hermanos, vecinos, cofrades y devotos del Stmo. Cristo de la Buena Muerte y de la Virgen de la Hiniesta. ¡Qué emoción! ¡No se cabe en San Julián!
Las manecillas del reloj marcan las soleadas tres de la tarde y la cruz de guía se dispone a iniciar el recorrido hasta la Santa Iglesia Catedral. Van apareciendo de la iglesia nazarenos de túnica blanca de cola con antifaz azul y cinturón de esparto. La Hermandad de la Hiniesta ya está en la calle y todos los integrantes de la Agrupación Musical “Sta. Mª Magdalena”, y entre ellos quien os escribe, esperan con impaciencia la salida del paso del Cristo de la Buena Muerte. Ciriales de plata nos anuncian la inmediatez del ansiado momento. Sólo se escuchan las voces de un capataz en el silencio de San Julián: ¡Los dos costeros por “iguá” a tierra! ¡ Poco a poco! ¡Vámonos de frente, mi alma! La puerta ojival de la parroquia se queda pequeña para ese maravilloso Crucificado de San Julián. Va saliendo el paso en madera de caoba y lentamente vemos la imagen de María Magdalena mirando atentamente hacia arriba la difícil salida del Cristo en su Buena Muerte. El cabo corneta preparado para anunciar, pero aún quedan algunos metros. Por fin, el paso completo en las calles de Sevilla está y el himno nacional suena un año más.
El paso se arría con mimo para subir la cruz al sitio donde quedaría para el recorrido. Mientras...suena una saeta en San Julián. Todos miramos hacia arriba y quién podía ser: Pepe “El Sacri”, uno de los mejores saeteros de mi Sevilla. En aquellos momentos comprobé y sentí verdaderamente lo de“De San Julián al Cielo”.
Una vez finalizada la saeta y subido el paso, la agrupación interpreta el himno considerado por todos los hermanos y hermanas de la Hiniesta: “Cristo de San Julián”. Ya podemos decir que la Hiniesta está en la calle.
Entre las primeras marchas que se tocaron en la salida fue “Mi Esperanza”, que como todos bien sabéis es composición mía, y llegó a ser el primer momento importante y emocionante para este músico en aquella tarde de Domingo de Ramos.
Cuando llegamos a la calle Feria me dio muchísima alegría de ver y saludar a mi familia y a mi novia, a quien aproveché la ocasión para darle una de las fotos pequeñitas que me regalaron unos nazarenos antes de la salida.
Se palpaba poco a poco la cercanía de la carrera oficial y llegando a la Plaza del Duque se presentó un nazareno de la presidencia del paso de Cristo – supongo que se trataba del fiscal – quien nos comunicaba las marchas a interpretar a la entrada en Campana y fueron las siguientes: “Cristo de San Julián”, “Saetillas del Silencio”, “Plegaria al Stmo. Cristo de la Buena Muerte” y “Mi Esperanza”. ¡Qué sorpresa más grande me llevé! No me lo creía. Era un sueño desde pequeño: escuchar en Sevilla alguna vez una composición o marcha procesional concebida por mi y además tener la inmensa suerte de tratarse en la popular “Campana”, donde está el palquillo del Consejo de Hermandades, los medios de comunicación, cofrades relevantes de la Semana Santa Sevillana, etc. Pero ahí no queda eso: no sé si fue casualidad u obra divina. Resulta que el comienzo de la marcha “Mi Esperanza” coincidía con el inicio de la “revirá” a la calle Sierpes. Fue un sueño, verlo para creerlo. Una marcha dedicada a mi Crucificado y Cristo de la Esperanza, sonaba en el corazón de la Sevilla Cofrade y acompañaba casualmente a otro Crucificado, esta vez con la advocación de “Buena Muerte”.

Gracias Dios Padre mío, por esos especiales momentos que me hiciste sentir en mi músico corazón. Gracias compañeros y músicos de la banda, por esas melodías tan elegantes y brillantes. Gracias costaleros de San Julián por llevar y mecer a ese Cristo Crucificado como ustedes sólo sabéis. Gracias a mi patrona Sta. Mª Magdalena por estar ahí también junto a Él y junto a nosotros: músicos de esta agrupación musical. También tú, María Magdalena quisiste compartir esos instantes de música llenos de Buena Muerte y Esperanza.
Al salir de la Santa Iglesia Catedral, todo cambió. Rincones de Sevilla para el acompañamiento musical a la Hiniesta: Argote de Molina, Plaza del Pan, Alfalfa, Dª Mª Coronel y llegamos a todo un barrio, San Julián. La gente se agolpaba junto a la banda y pedían la interpretación continua de marchas: “Dolores y Misericordia”, “La Saeta”, “Himno de San Antonio”, “Alma de Dios”, “Puente de San Bernardo”, “Cristo de San Julián”, “Magdalena Bendita”...
Con tristeza porque todo estaba consumado, el paso del Cristo de la Buena Muerte llegaba a su santa casa entre saetas, oraciones y sonidos de cornetas, trompetas y tambores. La entrada fue tan espectacular y emocionante o más incluso que la salida. Tras el discurrir del paso por las naves de la parroquia, los músicos de la banda pasamos hacia dentro interpretando el canto de “Perdona a tu pueblo”, sólo con las trompetas y sin tambores. Los nazarenos de la corporación nos abrían camino entre la multitud, a la que con lágrimas en los ojos observaban el rostro de su Crucificado, iluminado tímidamente con cuatro austeros hachones. Ahora sí, todo se había acabado, esperando ya con ilusión la próxima salida con la Hdad. de la Hiniesta.
Pero aún quedaba por llegar la Virgen de la Hiniesta bajo ese magnífico palio de azul y plata, a los compases de “Pasan los Campanilleros” y “Rocío”, sones que recordaban a la Sevilla antigua, en aquella oscura, pequeña y romántica plaza de San Julián. Creo que en esos momentos íntimos dentro de la parroquia, nos sentimos todos los miembros de la agrupación hermanos de la Hiniesta.
Antes de finalizar el relato de mis vivencias con la banda de “Sta. María Magdalena”, quisiera contaros una curiosa anécdota que me ocurrió al llegar a mi casa de madrugada.

Como les dije anteriormente, me regalaron varias estampas y fotografías pequeñas de los titulares de la Hiniesta. Al despojarme de la camisa, observé que en el bolsillo de la misma había un círculo oscuro parecido a una mancha. Yo al verlo me sorprendí bastante pues me extrañaba de tener alguna mancha en tal lugar de la camisa. ¡Fue tan grande mi asombro que se trataba del rostro reflejado perfectamente de la Virgen de la Hiniesta! Supongo que pudo ser como consecuencia del sudor y el calor corporal entre la camisa y la fotografía y se quedó reflejada en la tela, ya que la estampa quedó absolutamente blanca.
De todas maneras, y entrando en el terreno emocional y religioso, quiero confesar que aquel Domingo de Ramos llevé en mi corazón el sentir de una hermandad de barrio tan querida como la Hiniesta y su adoración a su Cristo de la Buena Muerte y a María Santísima de la Hiniesta.

Germán García

(By agrupacionmusicalsantamariamagdalena.es)

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